Poemas de Ricardo Ramírez Requena

De su libro Maneras de irse


MANERAS DE IRSE

Las amigas de mi madre se han ido muriendo.


Primero fue Yolanda, de carne firme y silencio.
Luego vinieron la abuela Arreaza, quien le vio
el culo a todo El Cafetal de tantos años poniendo
inyecciones; Elvira, su alegría y su cigarrillo perpetuo;
Beatriz, a quien no le tocaba realmente pero decidió
irse, y al final Elena, impuntual.


Todas se han ido muriendo. Quién les habrá dicho
que podían morirse así, como pidiendo permiso.


Hay maneras de irse y cada una ha respetado el pacto
que las une.


Hay un orden de las cosas y mi madre
lo ha entendido en su silencio.


Se le ve en el rostro, cada vez que aparece Elvira
durmiendo o fumando en la casa, o el ascensor
decide detenerse en el segundo piso, el de la abuela.


Tanto apuro y nadie quiere irse de verdad, dice.


Tanto apuro y no pueden vivir sin contarme sus
asuntos en los sueños, comenta.


Me dejaron sola, cuidándoles la calle y a su gente.
Yo cuento ahora los chismes, yo doy las clases,
yo pongo las inyecciones ahora.
Aún no puedo irme, me cuenta. Ni que quisiera.
Cada día me encomiendan cosas nuevas
las pendejas esas.


LA CEGUERA

Hay una serenidad que otorga la amargura.


Dura hasta que se cenizan las palabras y dejan
de ser aliento. Y todo queda como lo callado
del monte cuando hay peligro. Hay un canto
de cigarra y luego el cesar y el templarse
en la espera.


Todos amolan sus cuchillos: se apertrechan,
pues seremos invadidos por la turba.
Conservamos la calma.


Sabemos que el que suelte su amargura pierde.


Solo el silencio la resguarda.


CALLE SIN FINAL

Viento sucio contra mi rostro a través de las calles,
rodeadas de gente. Tienen su Ipod, su celular lleno
de funciones, sus cámaras, sus botellas de agua.
Zapatos de goma, colas de caballo, gorras.
Bailan, saltan, anuncian gritos de guerra hacia
las ventanas.


Los muchachos van al frente. Uno teme por ellos,
por su bien o por esa idealización malsana que se
tiene de ellos. La juventud es fiel a su sangre,
a ese vigor que desmorona conceptos. Uno solo debe
guardar aquello que ofrecen, sus pasos consecuentes
en un tiempo inconsecuente, su risa. Y caminar alerta
de que un viento no nos los vaya a llevar.


Uno marcha y mira hacia atrás, a los lados.
Los rodea, les hace palmas.


Por momentos las angustias, la quincena corta,
el giro del carro quedan atrás: solo tenemos una calle
sin final. La misma calle de Robert Frost,
el mismo camino que, escandalosamente,
no veamos subiéndose la falda antes de tiempo.


Biografía de Ricardo Ramírez Requena

Ricardo Ramírez Requena

Ricardo Ramírez Requena (Ciudad Bolívar, 1976)

Poeta, narrador y Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Textos suyos han sido publicados en España, México, Colombia y Venezuela. Ha sido colaborador de Los Hermanos Chang, Prodavinci y Ficción Mínima, entre otras publicaciones digitales, así como de Literales del diario Tal Cual y el Papel Literario de El Nacional. Ha sido profesor en diferentes universidades venezolanas. Finalista de la Semana de la narrativa urbana (2010) y del Concurso de cuentos de la Policlínica Metropolitana (2011 y 2013). Con el poemario Maneras de irse, resultó finalista del I Premio Equinoccio de Poesía Eugenio Montejo (2011). Con su libro Constancia de lluvia resultó ganador del XIV Concurso Anual Transgenérico (2014). Actualmente se desempeña como director de La Poeteca de Caracas.