Poemas de Jairo Rojas Rojas

POEMAS


8

de la gente de             arriba
mi padre y mi madre venían
caminando,     poco a poco;
del suelo que duele traían / sus ojos
donde los héroes son malos
y por ellos se reza       en secreto
porque saben “que nadie sabe lo que hace” 

orgullosos de su  silencio
de su rincón miraban hacia adelante
al lado de la gente que curaba
todos los males con la entonación
de una madre,
incluso los caídos por el “mal de ojo”

no trabajaban porque se aburrían mucho

sólo hablaban y reían siempre
para comer y beber
hasta que
 bajaban

 y eran otros
            extraños
            nostálgicos / con sus pies sucios en la tierra
                                 y su solazada cabeza en las nubes

                        bajaban

(María y Gregorio, 1981)


9

de la mujer sin hijos
de sus voces pálidas ingresando por sus ojos
                                               idos/
vestida de blanco, la señalada           por el pueblo
siempre
que camina siempre corre siempre
de los bichos
que quieren sacarle su hijo de las entrañas 

de ella huyo, de su deseo de su fractura
de la pobre sola de voces 

voy protegiendo el amor que adentro va       Mío
creciendo
poco a poco                al que le hablo
y mis hermanas también
que me acompañan en mi soledad me advierten
de la mujer esa que quiere una compañía
en pleno ocaso
mi hijo para su casa sola
mi único
para su llanto solo                  sus voces
de afuera negro que la hacen gritar               sola


Exigencias

Nos han enseñado
el detalle de aguantar la risa
-o el suspiro-
cuando alguien habla de amor eterno.

Nos han dicho los que saben
que llevemos siempre el celular
y que nos alineemos a los mensajes de la angustia:
el fin ya viene, la gente está depravada, des-creer de todo,
la crisis, la crisis, la crisis, etc.

Nos reclaman que pertenezcamos a un bando
que nos definamos y nos identifiquemos.
Lo mismo decimos nosotros: ¿Qué?

Piden que hablemos, que critiquemos
¡mire que el silencio es terrible!
piden nuestras lecturas acumuladas,
las marcas, las cuentas, ¡algo!

Hablamos de mejorar la distancia… con nosotros mismos,
la disciplina de la queja.
Hay que repetir el rito que no nos dice un carajo,
que seamos una costumbre

¿qué?, sí, ¿qué?

Es decir, nos piden tan solo que no seamos tan diferentes
y que no veamos las cosas tan fáciles,
pues como dicen
vamos a caer muy mal, pesados.

Virginia

está afanada en mostrar sus sentimientos
pero sin escuchar a los demás

dice que su soledad nadie la ha escrito
y que su tristeza es más que su sombra
cultiva un yo que parece más una respuesta insuficiente

(decir ya lo leí no es la meta
que convenimos hace años)

su héroe es un drogadicto suicida
dice que es diferente
dice que es libre

las interrupciones que aparecen cuando escribe –dice-
son las que pudren la belleza
(esta última palabra que hoy da pena nombrar)

por eso pide comprensión
cuando estamos a solas y no pasa nada

controla su hastío con pastillas de Internet
hasta que la noche cae y la aplasta
con tanta sinceridad

luego en la calle finge esperar a alguien

por ello uno se enamora
porque nos parecemos
porque ella también es una mentirosa.


Biografía de Jairo Rojas Rojas

Jairo Rojas Rojas

Jairo Rojas Rojas (Mérida, 1980)

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de los Andes. Ha publicado los libros de poesía La Rendija de la puerta (2012), La O azul (2013)Los plegamientos del agua (2014) y Pasear lunático (2018) y ha sido galardonado con los premios: IV Bienal de Literatura Ramón Palomares (2011), III Concurso Nacional de Poesía de Venezuela (2012), XIX Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (2013) y la XX edición del premio de poesía Fernando Paz Castillo (2014). Parte de su trabajo ha sido incluido en las antologías: “#Nodos”. España: Next door Publisher, “Del caos a la intensidad. Vigencia del poema en prosa en sudamérica”. Perú: Hijos de la lluvia editorial, 2016, “Destinos Portátiles. Muestra de poesía venezolana reciente”. Perú: Vallejo & Co, 2015 y “Tiempos Grotescos. La joven poesía venezolana”. Sevilla: La tribu de Frida, 2014.