Poemas de Alexis Gómez Rosa

Somos uno de los países más atrasados de la tierra pero producimos poesía concreta y pluralemas, es decir, literatura de primerísima vanguardia. No fabricamos la bomba atómica pero producimos poetas absolutamente al día. Después de todo, la imaginación solo cuesta imaginación.

Convertir la palabra en objeto y el discurso en masa aleatoria es una privilegio. Es un privilegio, llámesele como se le llame. ¿Es también privilegio cualquier otro tipo de literatura, posea o no un contenido “humano”? en la inversión de valores que nos ha tocado vivir el propio signo lingüístico ha perdido significado. El hombre no le dice nada al hombre. Solo quedan el significante, el reclamo visual, las formas, el juego.

Un juego desgarrador, por cierto, un juego que por no decir nada dice todo, todo lo que somos en una sociedad que nos asedia. Un juego de adultos que le exige al creador altas condiciones. Ese es el caso de Alexis Gómez Rosa. El reclama la participación –no hay arte sin publico –del lector y aun de los que no leen.

Nosotros recomendamos esa participación. Será, aunque angustioso, un acto moderno. Pongámonos al día. Alexis Gómez Rosa nos invita. Si nos quedamos fuera tengamos presente que el realizo su obra con talento y seriedad. Alexis Gómez Rosa es un hombre de profundas convicciones. Debemos conocerlo.

Enriquillo Sánchez

Sextante de noche a sol

Congeladas las manos y los pies y la cabeza en flecos dividida.
Unos contra otros apiñados. Los unos sobre los otros en las alturas.
El cielo se desploma transformando su azul en melodía de pífano.
El lago, carcelero, retiene la mirada de Dios imantada en la escarcha.
La hora manda un whisky y prevenido en el desgarrón del ahora.
Meditación : contempla arcos y escaleras. La luz catedralicia desova colibríes y gorriones.
Tanta belleza me azora y enloquece. A eso (¡por Dios!),
hay que sacarle el cuerpo.

Arrodillado

Se ha instalado un herrero
frente a la noche,
un herrero de la misma naturaleza
de la noche,
que abre un hueco muy grande,
ferruginoso, por donde trafica
Eros su ardiente caravana
de bajas pasiones, que ahogo
en sólidas razones,
instalado como un gusano
de fierro
frente a la mojada entrepierna
de tu noche.

Lugares comunes

Tu nombre sólo existe
para pronunciarse en la cama.
Tu nombre de arcilla caribe,
bambú, guarapo y caimoní,
humedece los labios que articulan
su forma, viene a ser un círculo
negro de advertencia; ese
tu nombre que avisa la carne
que lo aguanta, se refugia
en tu vulva salobre y se duerme
contigo. Tu nombre manchado
de improviso en el lavabo,
surge de mi tierra mental
que invade el sueño; ese
tu nombre oloroso a cañaveral
y a licor casero.
Nombre de oscura geografía
instalado en un mapa salvaje,
sabe a ríos infinitos y a sótano
preñado de misterio. Tu nombre
amasado por sombrías concubinas,
entra en la composición
de un siglo de miserias; ese
tu nombre como un collar
de semillas de tamarindo,
tornasolea su piel entre los
buhoneros
del parque, y pernocta
en la rambla que frecuentan
buzos y soldados. Tu nombre
que arde igual que la picadura
del tabaco, lleva sombrero
cuando paseas el lunes
por la tarde. Tu nombre,
nacido del centro mismo del
mundo, anuncia el sol de una vida
al día siguiente. Nombre de aguacero
y mollizna: entra y sale
de lo cálido a lo ardiente.
Tu nombre, lanzado por lenguas
de mudez mensajera, pregona
las noticias que guarda el viento
en su valija.

Mirar con el ojos al revés

Estoy viendo con el ojo hacia adentro,
donde un pájaro se desinfla en verde música.
(Ves cómo no puedo con ese adverbio
en herencia, igual los dos nervios pesantes
de un delirio). Frente a Bretón, Artaud:
nigromantes del ojo copulativo, lactando
una purulenta y espumosa luz muere.
Al revés, el ojo, manoseado en su paisaje,
irriga la mesa en que alunece un pastelón
de carne, provocando miserias en hartazgo.
El ojo sigue abierto, ordenando domingos
en los que palpa un horario de cangrejos.
Niños almidonados caminos que tragarán
este ser vivo. Mirar con el ojo al revés
es un acierto.

Poema inconcluso

Mira a ver lo que el ojo contiene,
que ha resuelto callarlo en la ceguera
ilustrada.
El ojo de todos los días, instalándose,
de pronto, en la sensibilidad copiosa
de la noche total.
El ojo responsable de la mirada
que lo ata, y que, pensándolo bien,
es el que centinela legañoso,
la distancia oscura
que me devuelve a la nada.

Los pasos comunicantes

De tanto hablar
me ha salido una lengua,
que amenaza con avanzar
al centro
de lo inefable.

De tanto caminar
me creció ayer un zapato,
hacia el lugar donde mis pasos
crean tus huellas.

¿Qué otra cosa podría yo hacer?
Ni siquiera los actos de magia
del tecato Pascual
me fueron permitidos.

Una palabra alquilada,
una calle de corazón,
siempre han servido
a mi existencia.


Biografía de Alexis Gómez Rosa

Alexis Gómez Rosa

Alexis Gómez Rosa nació en Santo Domingo, República Dominicana, en 1950. Realizó estudios de Literatura. Su obra poética ha sido valorada en numerosos ensayos críticos y antologías de la poesía en lengua castellana. Ha publicado los siguientes poemarios: Oficio de post-muerte (1973); Pluróscopo (1977); High Quality, Ltd (1985); Contra la pluma la espuma (1990). Recientemente se publicó una antología de su obra bajo el título de Tiza & Tinta.